Escribir un relato debe implicar el uso de recursos lingüísticos que permitan al escribiente expresar las ideas que frecuentemente están en su mente asociadas a vivencias relevantes. Puede ser una práctica del principiante describir situaciones que por muy detalladas no logran la vivencia del lector.
Al contrario, cuando el relato surge en forma de la “nausea deseable” Circula en las entrañas como un líquido denso, agrio en las comisuras, salado o dulce hacia el bolo, según la naturaleza de la historia. Suelen pasar varios días hasta que se identifica la emergencia, el bolo quiere salir, su sabor impregna las papilas neuronales y la densidad de su extraña consistencia se reproduce a nivel de los órganos captores. Así comienzan las alucinaciones, las imágenes del relato invaden los sentidos y en el entorno familiar surgen los personajes. Un hombre de levita ensaya una magistral pieza de violín frente al espejo del baño. El rozar del cobertor eriza la piel con la porosidad escamosa de una “boa constrictor”
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